viernes, 28 de diciembre de 2007

Homenaje particular a la Navidad

La Navidad ha infectado las arterias de Madrid, ciudad impracticable en estas fechas. Sin embargo, renuncio a la justa y sana condición de ermitaño. Me lanzo a las céntricas calles de la capital como un obtuso funámbulo que intenta caminar por la cuerda a sabiendas que bajo sus pies no hay red alguna.

Intento remontar la corriente inexorable de gentes que desciende erosionando las bulliciosas calles de la ciudad: Arenal, Preciados, Montera, Carretas…

En las calles, se ama y se odia; se indulta y se amasa rencor; se presta ayuda y se pone la zancadilla; se piropea y se insulta; se besa y se escupe; se acaricia y se empuja.

En las calles, la gente compra, come, bebe, fuma… El parné devora al tiempo. El tiempo devora al parné.

En las calles, la determinación de cada paso es el único machete para atravesar con éxito la jungla frondosa de gentes.

En las calles, más que libre, me siento dueño de mi propia celda.

martes, 15 de mayo de 2007

Delicias sonoras en 'Ciudad de Dios'

Saludos a la muchachada blogotroter desde el más acá:

Hace ya unos cuantos días que no actualizo el Blogo Bizarro y no es por falta de tiempo (creo que no es necesario que os lo jure) sino más bien por dipsomanía de 'inspiración', felón término que podríamos traducir más justamente por el de 'ganas'.

Pero el apetito por lanzar unas líneas en la virtualidad bloggera ha vuelto a hacer sonar mis tripas. La causa principal es la razón de ser de este post: la banda sonora de Ciudad de Dios (2002), una increíble película de factura brasileña que hace poco me dejó asombrado por su historia, su impactante imagen, su gran ritmo y, claro, su tremenda BSO, impregnada de funk, soul, samba, bossa, pop e incluso una pizca de house. La perfecta simbiosis de imágenes y música situán esta cinta en la onda de películas como Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994) y Malas calles (Martin Scorsese, 1973).

Los directores del filme, Fernando Meirelles (El jardinero fiel) y Katia Lundi, se sirven de la historia de un chaval que vive en el conjunto de favelas Ciudad de Dios (Río de Janeiro) para retratar el ambiente en el que, durante los 60, 70 y princpios de los 80, se cuece el crimen organizado: robos, tráfico de drogas, asesinatos... Ojo al dato, porque la película está basada en hechos reales, lo que confiere a la historia tintes mucho más estremecedores. Sin duda, se trata de un filme crudo, pero, a la vez, muy hermoso.

Pero es que no sólo la película en sí es sobresaliente, sino que también su banda sonora es realmente interesante. Si bien el disco original, distribuido por Warner, no contiene todas las canciones que suenan en el filme, sí cuenta con el score completo, es decir, con el material íntegro que se compuso especialmente para la película. Llegados a este punto, podemos ya diferenciar claramente dos partes en la BSO de Ciudad de Dios: a) el score, y b) las canciones de diversos artistas que se han utilizado también como parte de la música del filme.

a) Score: está compuesto por dos de los músicos actuales más currantes de Brasil en lo que a bandas sonoras se refiere: Antônio Pinto y Ed Cortes. Del segundo, poco he podido encontrar en la red de redes. Sin embargo, de Pinto podemos decir que ha compuesto la música de películas brasileñas como Estación central de Brasil (Walter Salles, 1998) y que incluso ha tenido sus escarceos con Hollywood escribiendo la BSO de Seduciendo a un extraño (James Foley, 2007) y colaborando en la de Collateral (Michael Mann, 2004). En definitiva, una especie de Gustavo Santaolalla a la brasileña -aunque no tan laureado-.

En contra de lo que podría esperarse de una película que se adentra en una realidad de la sociedad brasileña, Pinto y Cortes no echan mano de la samba y la bossa, es decir, de lo que podríamos entender como los dos géneros más mundialmente conocidos de la música popular brasileira. Cuál es la sorpresa del espectador cuando lo que escucha es, principalmente, música funk; sonidos que recuerdan si cabe a las bandas sonoras de peliculas policiales de los mercados norteamericano e italiano, entre otros, en la deácada de los setenta. De todos modos, no es extraño que los autores del score hayan echado mano del funk, pues el estilo empezó a pegar fuerte a principios de los setenta en Brasil, siendo una de las músicas festivas de las zonas marginales del país.

El primer tema, 'Meu nome é Zé', es, sencillamente, brutal: una descarga de funk con una efectista sección de metales -casi de big band-, todo ello precedido por el audio de una de las secuencias del filme, cuando entra en escena el personaje Zé Pequeño.

En el segundo track, 'Vida de Otário', el funk se mezcla con el rock encarnado por las guitarras distorsionadas, lo que recuerda en ocasiones al funk-rock de la gran Betty Davis. Algo parecido ocurre en 'Funk da Virada', donde se pueden apreciar algunos guiños a la samba.

También encontramos piezas húmedas y calientes, como 'A Transa' y 'Estória da Boca'.

Los únicos temas que más beben de la música popular brasileira son la samba 'Convite para vida' y la 'Batucada' remezclada por DJ Camilo y DJ Yah, que convierten la canción en una especie de trance house.

b) Otras canciones: la colección de canciones no originales del filme es también realmente buena. Hay pop 'hipioso' de la mano de uno de los grandes rockeros de Brasil de todos los tiempos, Raul Seixas, y su 'Metamorfose ambulante', incluida en el álbum 'Krig-ha Bandolo!' (1973). Por cierto, Seixas fue el primer artista que introdujo instrumentos electrificados en la música popular de Salvador de Bahía.

También encontramos a Hyldon, uno de los mayores exponentes de la música soul brasileña. De su álbum de debut, Na Rua, Na Chuva, Na Fazenda (1975), se ha extraido para la BSO de este filme la canción homónima, una auténtica gema de soul-pop frágil y etéreo.

'Nem Vem que Nâo Tem' es una bossa-pop con toque jazzeros de Wilson Simonal, la primera superestrella negra de la música popular brasileña -aunque, dicen, nunca llegó a deshacerse de la mala fama que se ganó cuando lo acusaron de que trabajaba para el Departamento de Órden Público y Social, que utilizaba métodos de tortura durante la dictadura que vivió Brasil en los años sesenta-.


Cartola


Encontramos, asimismo, funk facturado en los setenta brasileiros de la mano de un por entonces alocado Tim Maia. Para la BSO de este filme se ha elegido el groove pesado y sensual de 'No Caminho Do Bem', incluida originalmente en su álbum Tim Maia Racional (1974) -una vez más, encontramos ecos a Betty Davis-.

Pero, al menos para un servidor, la joya del álbum es la bossa melancólica y profunda 'Preciso me encontrar', del inigualable Cartola, una especie de alquimista que combina con sabiduría música y lírica. ¡Todo un descubrimiento! Compositor, cantante y poeta, su nombre real era Angenor de Oliveira. Un currante de la música que, paradójicamente, grabó su primer álbum a los 65 años. Tal es la influencia de este artista en Brasil que en 2001 -veintiún años después de su muerte- se fundó en Río de Janeiro el Centro Cultural Cartola.

'Preciso me encontrar' comienza con Cartola arrancando a su guitarra unos arpegios realmente tristes, ondulante montura sobre la que cabalga una especie de fagot u oboe que va tejiendo una extraña y melancólica melodía... La bossa toma ritmo de samba con los primeros versos del poeta: "Deixe-me ir, preciso andar / Vou por aí a procurar" ("Déjame ir, necesito andar / voy a buscar por ahí"). Versos que dejan entrever cierta esperanza en contraste con lo fatídico de la música. Horror y belleza... como Ciudad de Dios. Nunca antes había escuchado un efecto tan tremendo: el que se logra con la unión de unos versos sencillos, pero sinceros, y una música nostálgica. Profundidad y franqueza sólo comparables, quizás, a la de 'Los ejes de mi carreta', de Atahualpa Yupanqui. En fin... ahí abajo dejo un vídeo en el que el respetable puede escuchar este hermosa canción (no es un videoclip, sino un montaje de un particular).

De Cartola también se ha elegido para la BSO de esta película la deliciosa 'Alvorada', una samba alegre que regala sol para el corazón.

Hyldon


Una última nota antes de terminar este (largo) post: el actor que interpreta a Mané Galinha es Seu Jorge, a cuya carrera musical habría que echar un vistazo. Por el momento sólo escuché la interesante BSO que compuso para The life aquatic with Steve Zissou -un regalo del Chamo Candelas-: canciones de la época glam de David Bowie adaptadas al portugués y, algunas, en clave de bossa. Muy curioso.

Otro día hablaré de mi romance con Astrud Gilberto...

Brasil me atrapó en sus redes...


Trailer de Ciudad de Dios (2002)


'Preciso me encontrar', Cartola


'Alvorada', Cartola (1974)


'Metamorfose ambulante', Raul Seixas


'Changes', Seu Jorge (The life aquatic with Steve Zissou)

lunes, 30 de abril de 2007

Ariel Rot en concierto

Rot and roll

Ariel Rot
Lugar: Centro de Artes Escénicas (CAES). Torre Pacheco. Murcia
Fecha: Sábado, 14 de abril de 2007
Músicos: Ariel Rot (voz, guitarra), Mike Hernández (bajo), Osvi Grecco (guitarra, coros), Tito Dávila (teclados, coros), Toni Jurado (batería)

Ariel Rot volverá y revolverá a la Región y siempre dará a su público lo que mejor sabe ofrecer: una clase magistral de rock, con elegancia, temple... Rot and roll, en definitiva. El guitarrista argentino ha labrado, a base de años y años de carretera, su propio estilo: rock de lujo, adulto, salpicado con referencias folclóricas -tango, milonga, chacarera...-, melodías 'beatlelianas' y blues grasiento al más puro estilo Stone.

El pasado sábado (14 de abril), el músico abrió su nueva gira en el CAES de Torre Pacheco. Un tour que sirve para conmemorar las tres décadas de carrera de Ariel.

El auditorio está prácticamente lleno. Varias adaptaciones instrumentales de clásicos de los Beatles sirven de aperitivo al show. Por fin se apagan las luces. Aplausos. Se abre el telón y ahí está Ariel, en el centro del escenario, acompañado por una banda de viejas y nuevas caras. Todavía no se ha abierto del todo el telón cuando el grupo escupe rápidamente los primeros acordes de 'Lo siento, Frank', más acelerada y potente que la original, publicada en el disco homónimo de 2003. Un dato anecdótico –o no-: Ariel luce nueva guitarra, su última adquisición, una Telecaster del año 65, desconchada, de la que el argentino no se separa prácticamente en todo el espectáculo.

El auditorio recibe con fervor la apertura del concierto. Se nota en el ambiente: había ganas de tener de nuevo al rockero por estas tierras. Ariel se siente a gusto, tranquilo, mece el tiempo, quiere paladear cada segundo del show.

Por su parte, la banda está perfectamente engrasada. Mención especial para el gran fichaje de esta gira, Mike Hernández, bajista de alta precisión que hace gala de un swing único. Al fondo de la palestra, Toni Jurado demuestra con creces su gran pegada con la batería y, por encima de todo, su versatilidad para abordar diversos estilos. Tito Dávila (teclados) y Osvi Greco (guitarra) son ya dos piezas sin las que un concierto del argentino no sería el mismo.

En cuanto al repertorio del show, algunos podrían criticar que no varió mucho del que solía tocar el músico en su última gira. Sin embargo, si uno presta atención, puede descubrir detalles y guiños que enriquecen las canciones, como, por ejemplo, la evolución vocal de Ariel, que imposta la voz a lo Johnny Cash en temas como 'Sin sabe qué decir' y 'Adiós, carnaval', de la que ofrece la nueva versión a lo Dr. John que canta Bunbury en Dúos, tríos y otras perversiones. De hecho, muchos de los temas que el argentino toca son las nuevas adaptaciones que se han incluido en el álbum de versiones. Así, desfilan por el escenario la 'tomwaitsiana' 'Dos de corazones', con ese órgano infernal de Dávila; la emotiva 'El mundo de ayer'; la declaración de principios de 'Hoja de ruta'; la profunda 'Cenizas en el aire' -¡Qué pena que no estuviera Calamaro para cantarla!-; 'Dulce condena'...

Ariel, solo sobre las tablas, protagoniza uno de los momentos más entrañables de la noche interpretando una parte de 'Señoritas', canción incluida en el álbum de Calamaro Nadie sale vivo de aquí, de 1989, un año antes de que se gestasen Los Rodríguez.

Después sale el resto de la banda para hacer la increíble pero cierta versión del clásico rodriguista 'Mucho mejor' en clave de tango –resulta curioso ver a Ariel sin guitarra, micro en mano, como si de Goyeneche se tratara-.

La mítica 'Milonga del marinero y el capitán' cierra un show que demuestra que Mr. Rot, con canas pero sin barriga, sigue en plena forma. Chapó.

martes, 24 de abril de 2007

Entrevista a Ariel Rot

Salud a todos, blogotroters:

Continúan desfilando interesantes entrevistas por el Blogo Bizarro. Esta vez le toca el turno a Mr. Rot, Ariel Rot, a quien tuve la oportunidad (y el gusto) de entrevistar por primera vez el pasado 11 de abril. El resultado fue publicado dos días después en el diario LO, pero, para variar, faltó espacio para plasmar la conversación íntegra (esta vez el motivo respondía a criterios fotográficos, digamos, pues parecía que el gran tamaño de la foto de Ariel importaba más que sus palabras. "Qué más da lo que diga, lo que importa es que haya imágenes gigantescas para ocupar fácilmente la página, y que la lectura sea rapidita, lo demás es sólo morralla...", pensarán algunos). En fin... sólo me queda dar las gracias a Ariel, pues a pesar de que la entrevista fuera vía telefónica -hecho que no ayuda, a priori, a que la conversación sea más cálida y fluída-, el músico atendió con gentileza a todas las preguntas del sagaz periodista, e incluso regaló interesantes disertaciones, lo cual facilita bastante las cosas al redactor. Eso sí, espero que el próximo encuentro sea más cercano y que haya más tiempo para hablar de muchas cosas que se quedaron en el tintero...


Ariel Rot
"Todavía me sigue emociando
montarme en la furgoneta
y subir al escenario"

Por Julio Ródenas
No le rodea ningún aura de divo, pero lo cierto es que Ariel Rot ha dejado una huella importante en el rock español, ya sea a finales de los setenta con unos imberbes Tequila, en la primera mitad de los noventa con el super grupo Los Rodríguez y, desde hace diez años, en solitario. Todas estas aventuras suman nada menos que 30 años de música, tres décadas de rock and roll que el músico argentino celebra con una elegante caja, Etiqueta negra (Dro), en la que se incluye el álbum Dúos, tríos y otras perversiones, con colaboraciones de Andrés Calamaro, Enrique Bunbury y Miguel Ríos, entre otros; un recopilatorio con algunas de las mejores canciones de todas sus etapas; un disco de rarezas, maquetas y temas en vivo; y, por último, un DVD con dos documentales: Vals de los recuerdos 1977-2007 (un repaso a la carrera del guitarrista) y el making of de Dúos, tríos y otras perversiones. "Treinta años, ¿quién los pillara, no?", ironiza entre risas Ariel. El autor de Cenizas en el aire abrió el pasado 14 de abril su nueva gira en el CAES de Torre Pacheco (Murcia).



No sé si te lo planteas, pero, ¿eres consciente de que has escrito algunas de las páginas más importantes de la historia del rock en España?
Bueno... No es que uno se levante una mañana y diga: ¡Cuántas páginas importantes en el rock he escrito! Es algo que se nota en el trabajo y en el respeto de la gente, algo que se siente más de afuera hacia adentro.

Cumples treinta años de carrera musical. ¿Qué queda en Ariel Rot de aquel chaval que llegó a Madrid en el 76 cantando eso de "un día en el colegio es un muermo total"?
Afortunadamente, a pesar de que haya algunos que se han quedado en el camino, las cosas esenciales siguen estando. Sigo tan entusiasmado como cuando llegué, me sigue emocionando montarme en la furgoneta y subir al escenario.

Durante todos estos años, tu lenguaje ha sido el rock, aunque en ocasiones influido por el folclore argentino y el jazz. ¿Recuerdas cuándo comenzaron estos estilos a marcar tu música?
Sí, fue llegando a los 30 años, en mi última etapa en Argentina, cuando volvía a allá siendo un rodríguez. Conocía a artistas del tango, y con Andrés comenzamos a interesarnos por el folclore. Fuimos unos desprejuiciados y unos irreverentes al atrevernos con este género al que la gente se dedica de manera tan seria y durante tantos años. Pero creo que así se produjo una química especial, ese cocktail... Nos adentramos en ese género sin perder nuestro estilo.



Tequila, en 1978


¿Fue duro retomar tu carrera en solitario después de la disolución de Los Rodríguez?
Digamos que me encontré en una situación que no habría deseado, que era la separación de Los Rodríguez. Tuve que enfrentarme a una nueva realidad porque no había encontrado a un socio para formar un nuevo proyecto. Pero me siento relativamente nuevo, es decir, llevo sólo unos nueve o diez años en este rol, creo que no he tocado techo todavía... musicalmente, quiero decir. A nivel creativo, la geografía de mi universo musical se puede seguir ampliando.


De entre todos los discos que has publicado en tu carrera, ¿hay alguno del que digas: "Ésta sí que fue una grabación redonda"?
Tengo que confestarte que no suelo escuchar mis discos, es muy raro que me los ponga. Además, mi percepción de mis grabaciones es totalmente fluctuante, depende de las circunstancias del momento. Prefiero no entrar ni en fobias ni en autoelogios excesivos.

Fuimos unos desprejuiciados y unos irreverentes al atrevernos con el folclore, pero así se produjo una química especial... Nos adentramos en ese género sin perder nuestro estilo

Centrémonos en tu último álbum, Dúos, tríos y otras perversiones. ¿Cómo seleccionaste el repertorio? ¿Cada artista eligió el tema que quería interpretar?
Casi siempre lo elegimos a medias. Yo mandé a cada artista dos o tres alternativas y hubo de todo... Bunbury, por ejemplo, tardó cinco segundos en elegir la canción. Coque Malla tardó cinco días.

¿Y en cuánto a la selección de artistas?
Yo hice una lista de posibles artistas. Hubo algunos que no pudieron estar...


¿Sabina, por ejemplo?
Sí, por ejemplo.

Se le echa en falta en el disco...
Nosotros sí que le echamos en falta cuando teníamos la canción una noche en el estudio justo para grabarla.

Ariel como productor en 1984, durante la grabación del álbum de Pistones 'El pistolero'


Lo que llama la atención de este álbum es que no es el típico disco de duetos, sino que algunas canciones se enriquecen con nuevas e interesantes perspectivas, como la versión tanguera de 'Mucho mejor', con Javier Calamaro ¿La idea fue de él o tuya?
La idea fue de el productor José Nortes y mía. El enfoque del disco era que cuanto más se distanciasen las canciones de las versiones originales más sentía yo que habíamos cumplido con el objetivo. Además, cada artista no aporta sólo su voz, sino toda su esencia, o en ocasiones yo me encargaba de quitársela para que sonara diferente (risas). Pero, bueno... yo ya tenía muchas ganas de meter un tango.


También quedó muy redonda la adaptación de 'Dos de corazones' con Lichis (La Cabra Mecánica), quedó muy a lo Tom Waits de Rain Dogs.
Sí, totalmente... Con el Lichis fantástico...

¿Las versiones se improvisaban en el estudio o tú ya llegabas con una idea preconcebida y definida?
Cada canción fue como una película, cada una tuvo vida propia. Unos días antes de grabar cada tema, yo empezaba a investigar un poco con el piano para intentar no repetirnos. Pero después pasa lo que siempre ocurre en el estudio, que algunas cosas que sonaban bien en el papel, no suenan bien en la práctica, con lo que hay que improvisar. Esto nos ocurrió con la versión de 'Adiós, mundo cruel', con Jaime Urrutia. Al principio no nos convencía, pero, de repente, le dimos un toque a lo Ray Charles y Elvis Presley que nos gustó mucho. De hecho, es una de mis favoritas.

Llama la atención el sonido crudo de las grabaciones...
El sonido está muy cuidado, es muy noble, pero está grabado a la antigua, es decir, en Pro Tools pero con toda una serie de periféricos que se usaban antes en las grabaciones analógicas.

Y eso es lo que le da ese sonido 'vintage'...
Exacto.



Los Rodríguez, en 1995


En este disco hay versiones de temas de Los Rodríguez, de tu etapa en solitario, pero ninguno de Tequila, ¿no querías tocar esa época para este álbum?
No, no es eso. Para mí había tres o cuatro artistas que podrían haber versionado un rock and roll de Tequila: M-Clan, Los Ronaldos, Fito & Fitipaldis y Pereza. Pero ninguno quería. De hecho, M-Clan se ofendieron un poco, diciendo que ellos no sólo tocaban rock and roll. Así que decidí que Carlos Tarque cantara 'Me estás atrapando otra vez', que es una canción a la que le tenía muchas ganas desde hace años.

Puede que en 'Cenizas en el aire' haya la mayor cantidad de canciones buenas y perdurables que haya escrito nunca

Volvamos la vista hasta el año 2000, cuando publicas Cenizas en el aire. ¿Crees, como se ha dicho, que fue un disco que marcó un antes y un después en tu carrera?
Puede ser. Ten en cuenta que es el segundo disco en solitario despues de Los Rodríguez. Para el primero (Hablando solo), tenía material de hacía diez años. Cenizas en el aire es el primer disco con material actual, fue el primero álbum homogéneo, muy redondo, con un montón de canciones buenas. Puede que en ese disco haya la mayor cantidad de canciones buenas y perdurables que haya escrito nunca. Todavía hay varias canciones de ese disco que suelo tocar siempre en directo.

Por cierto, la canción homónima que compusiste para aquel álbum tiene una muy buena versión en Dúos, tríos y otras perversiones, con Andrés Calamaro.
Esa quedó brutal, fue increíble... Además, tiene un desarrollo en intensidad muy bueno.

Comentabas en la entrevista que te realizó Juan Puchades para el libro Sin vuelta atrás que en Cenizas en el aire también hubo una evolución en tu voz. Creo que trabajaste mucho este aspecto...
Digamos que mi asignatura pendiente era encontrar un lugar con mi voz, así que trabajé mucho por eso. Creo que diez años trabajando con un instrumento es poco, a partir de los diez años es cuando empiezas a tocarlo bien. Además, la voz fue una parte muy dura en el disco Dúos, tríos y otras perversiones, porque estaba junto a cantantes muy buenos. Fue como un máster para mí.


15 de marzo de 2001, Teatro Jacinto Benavente de Galapagar (Madrid), durante la grabación de 'En vivo mucho mejor'



Tres años después de Cenizas en el aire publicas Lo siento, Frank, en el que utilizabas la canción que da nombre al disco para criticar la situación de la música. Han pasado cuatro años desde entonces, ¿crees que ha cambiado algo?
Creo que nos hemos acostumbrado. De todas formas, la de la canción era una crítica bastante humorística, sarcástica. Siempre ha convivido la música hortera y comercial con el rock, y salvo en determinadas ocasiones, el rock ha ganado por afanos, como diríamos en Argentina, o por goleada, a la música de poca calidad.


Una curiosidad, ¿cuántas guitarras tienes ya? La última que te vi era una Gibson SG...
No, la última la compré hace poco en Mendoza, una Telecaster del 65...

Es con la que apareces en el videoclip de 'Me estás atrapando otra vez' con M-Clan...
Exacto, exacto, ésa es. Bueno, a ver que cuente... tengo una Stratocaster, una Rickenbacker, dos Gretch... esas son las que realmente uso, después tengo otras más raras, como la Jerry Jones y una Telecaster Custom.

En 'Dúos, tríos y otras perversiones' la voz fue una parte muy dura porque estaba junto a cantantes muy buenos... fue como un máster para mí

¿Qué artistas actuales recomendarías a los lectores?
No escucho mucha música actual, pero hay cosas que me han llamado la atención. Por supuesto, ahí está toda la onda rockera de Jet, White Stripes, The Libertines... Yo recomiendo a la gente que se compre cualquier disco del sello Stax y... ¡let's dance! (risas). Que escuchen también cualquiera de Tom Waits. También estuve escuchando hace poco la última etapa de Johnny Cash con Rick Rubin, que es brutal, qué profundidad... Antes me comentaban que para los músicos de mi edad, los referentes son casi siempre anglosajones. Decía yo que son los mejores, ¡pero es que realemente hace treinta años también eran los mejores!


¿Escuchaste el último de Tom Waits, el triple Orphans?
Sí, buenísimo... Hizo bien en no dejarse llevar por la pelotudez de los ochenta. Lo mejor es escuchar un disco de Tom Waits de los ochenta, entonces dices: ¿Cómo se podía hacer este sonido en esa época? ¿Qué es esto?


¿Te has apuntado a la moda del iPOD? ¿Qué llevas ahora mismo?
¡Hostia, pues no me acuerdo! Hace tiempo que no viajo y no lo enciendo. Pero sí, para mí es muy cómodo al viajar, así no tengo que coger una pila de discos. Voy volcando cosas poco a poco conforme tengo ratos libres.

Ariel Rot y Andrés Calamaro el 9 de diciembre de 2006, en el Pepsi Festival de Buenos Aires



Los Rolling Stones vuelven a España, ¿irás a verlos?
¿Sí? Bueno, lo intentaré, aunque siempre se me chafa con alguno de mis shows.

Otra curiosidad, ¿por qué has decidido abrir esta gira del 30 aniversario en Torre Pacheco?
Bueno... realmente esta gira no ha comenzado con ningún evento especial. Simplemente ha sido abrir la contratación y salir a la carretera.

Ahora, entre tanto lío, supongo que no tienes mucho tiempo de escribir nuevas canciones...
La verdad es que estoy con ganas de que acabe todo esto y de tener tiempo para escribir. Me cuesta mucho hacer dos cosas a la vez. Sé que las canciones van a aparecer o, si no, habrá que salir a cazarlas.


Discografía:












De izquierda a derecha y de arriba a abajo:

Etiqueta negra (Dro Atlantic / Gasa, 2007), Dúos, tríos y otras perversiones (Dro Atlantic / Gasa, 2007), Ahora piden tu cabeza (Dro Atlantic / Gasa, 2005), Acústico (Dro Atlantic / Gasa, 2003), Lo siento, Frank + Acústico (Dro Atlantic / Gasa, 2003), Lo siento, Frank (Dro Atlantic / Gasa, 2003), En vivo mucho mejor (Dro Atlantic / Gasa, 2001), Cenizas en el aire (Dro Atlantic / Gasa, 2000), Hablando solo (Dro Atlantic / Gasa, 1997), Vértigo (Serdisco, 1985), Debajo del puente (Serdisco, 1984).

jueves, 19 de abril de 2007

Crítica: La Shica en concierto

Bendita heterodoxia

La Shica
Lugar: Auditorio Municipal de Calasparra. Murcia
Fecha: Viernes, 13 de abril de 2007
Músicos: La Shica (voz, baile), Fernando de la Rúa (guitarra española), Miguel Rodrigáñez (contrabajo), Pablo Martín (percusión), Popi y Vane (coros, palmas, baile)


Todo menos ortodoxo. El sonido de La Shica escapa de clichés, de esquemas, de ideas preconcebidas, de fórmulas comerciales... El suyo no es el mismo cajón que comparten grupos como Ojos de Brujo, Chambao y un largo etcétera de bandas afiliadas al 'buenrollismo' tejido de 'flamenquito' y ramalazos de hip hop. Probablemente no haya gaveta para archivar el sonido de esta ceutí -de nombre real Elsa Rovayo- y eso, en estos tiempos, es buen síntoma. La autenticidad de su proyecto corre a su ventaja.

El pasado viernes (13 de abril) La Shica lo demostró en el Auditorio Municipal de Calasparra, donde la cantante y bailaora estuvo acompañada de un efectivo combo de músicos que sudaban sobre el escenario para lograr un sonido realmente genuino. No cabe duda: todos, desde Miguel Rodrigáñez (contrabajo) hasta Pablo Martín (percusión), pasando pro Fernando de la Rúa (guitarra) y las coristas 'Popi' y 'Vane', creen firmemente en esta aventura que ya se está saldando con éxito en Madrid y en algunos puntos del país.



Sobre las 22.00 horas sale la banda a la palestra. Los primeros acordes corren a cargo de Miguel Rodrigáñez 'Miguelón' y Fernando de la Rúa. Poco después aparece La Shica con aire solemne. Lentamente, con temple, se acerca al micrófono, decorado con flores rojas. Pelo rapado, mallas y zapatos de tacón. Algunos podrían calificarla de coplera punky. Pero, si rascamos un poco, hay mucho más que eso.

Con la mirada bien alta, La Shica ataca los primeros versos de una dulce adaptación de la hermosa copla 'Ay, pena, penita'. De la Rúa acaricia su guitarra mientras la ceutí, poderosa, arranca de sus zapatos los primeros taconeos. Es el principio de un espectáculo en el que música y baile van de la mano. Templada apertura, sin excesos. Pero el show deparará momentos emocionantes y ardorosos.


La Shica aprovecha para saludar al auditorio. "Buenas noches, Calasparra", dice. “Que sepáis que en mi casa no ha entrado arroz que no sea de aquí". Palabras que sirven para dar rienda suelta a la heterodoxia.

La banda, perfectamente compenetrada, comienza a destilar flamenco-pop en 'Pa' la calle'. Seguidamente, pasa a bases funkys en 'Viviendo con el viento', una visión optimista de la vida a pesar de las tristezas que ésta alberga en incontables ocasiones. "Tócame las palmas por la mañana", rezan los versos del estribillo, escritos por Luis Domercq, letrista del grupo. Del flamenco-funk pasan a una versión deconstruida y obsesiva de 'María de la O', donde La Shica muestra su vena más friki, como ella misma reconoce.


También hay momentos para el virtuosismo. Elsa, Popi y Vane salen del escenario y quedan Miguelón, De la Rúa y Martín para interpretar una deliciosa pieza instrumental con toques flamencos y brasileños en la que sobresalen por momentos los culebreos del contrabajo.

Vuelven las chicas a las tablas del Auditorio para anticipar el 'buen rollo' del verano con una rumba-reggae que precede a uno de los temas que más complicidad del público cosechó en la noche. Se trata de una pieza que mezcla jazz, funk, swing y rumba para contar la historia de una mujer que va buscando 'guerra' en los probadores de las tiendas. En el estribillo, todo el público corea: "Tú pa’ tras, yo pa’ lante".

El final de la canción, con ese "¡uh-ah!", guarda un pequeño guiño a uno de los máximos iconos de la 'ruta del bacalao', Chimo Bayo. Pero también hay hueco para momentos serios, protagonizados por canciones como 'Copla asesina', una copla 'hip-hopera' en la que La Shica recuerda con sabor amargo a un antiguo novio.

El grupo afrontó la recta final del concierto con una soberbia adaptación de 'La bien pagá' –mención especial al zapateado de La Shica-, el "hit" -como Elsa lo presenta- de 'Zíngara rapera', homenajes a la bicicleta de la ceutí, 'Mari Carmen', la bulería-punk 'Dame tus vivios' y, para nostalgia de muchos, una versión rumbera de 'No se ría de la Bruja Avería'.

Precisión, sutilidad y 'macarrismo' para reivindicar una bendita heterodoxia.

lunes, 16 de abril de 2007

Entrevista a La Shica

Saludos, blogotroters:

Acá dejo la entrevista que realicé a La Shica y que salió publicada hace poquito en el diario LO con motivo de su actuación en el Auditorio Municipal de Calasparra el pasado 13 de abril. Para cerrar, dejo sus dos videoclips: Zíngara rapera y la versión de La bien pagá; y una delicia: Lola Flores cantando el Cómo me la maravillaría yo. Más adelante, colgaré la crítica del concierto que ofreció en el Pueblo del Arroz (Rice Village). La Shica, recordad bien el nombre porque seguro dará mucho que hablar... Skol!


La Shica
"No me entiendo del
todo con el flamenco
porque soy muy macarra"

Por Julio Ródenas
Su centro de operaciones radica, por el momento, en Madrid, aunque ya han saldado con éxito algunas visitas al resto del país e incluso a algunas ciudades del extranjero. La Shica es la voz -y el baile- de un proyecto que completan Fernando de la Rúa (guitarra), Miguel Rodrigáñez (contrabajo), Pablo Martín (percusión), 'la Popi' y 'la Vane' (coros y palmas) y Luis Domercq (letrista), un heterodoxo combo que mezcla copla, flamenco, rap, rumba, reggae y otras mieles.

Llegáis a Calasparra después de haber actuado en Estocolmo y Berlín . ¿Cómo respondió el público nórdico ante vuestra propuesta?
Genial, la gente estuvo super entregada, gritando y bailando. En Estocolmo hubo mucha gente: 250 personas pagando una entrada de 16-20 euros, algo que no hemos conseguido ni en Madrid.

En la capital habéis hecho ya un buen puñado de conciertos y la respuestas del público está siendo bastante buena, pero ¿qué tal cuando habéis viajado a otros puntos de España?

Fuera de Madrid está yendo muy bien. En La Palma fue emocionante. Al final del concierto yo estaba con la lagrimilla, te lo juro, con el calorcito del público... Hicimos la prueba en Castilla-La Mancha, que es la España profunda, y tenías que ver a las abuelitas bailando. Ellas nos pedían los temas más punkys. "La del vicio, la del vició", decían. Las abuelitas nos pedían las canciones más cañeras.

Una de las cosas que pretende La Shica es lograr un sonido original, pero, realmente, ¿tenéis una fórmula determinada para conseguirlo?
No tenemos ninguna fórmula. El grupo tiene una formación muy rara y no todas las cosas suenan, es difícil. La movida es que lo que se consiga suene chulo.

Cuando formasteis La Shica, ¿qué tenías en la cabeza? ¿Partíais de alguna base?
Bueno, al principio estábamos Fernando de la Rúa, el guitarrista que me acompañaba en el tablao Las Carboneras, y yo. Un día le salió un bolo en Chueca y yo dije: "Pues yo voy a cantar mañana". Ese concierto lo vio Miguel (Rodrigáñez, contrabajista) y dijo que también quería unirse al proyecto, y después con Pablo (Martín, percusionista), lo mismo... Yo sabía que lo que me molaba era la copla. No soy rapera, más bien lo que hago es un reciclado flamenco. A mí la que me gusta es Lola Flores, ésa sí que era una rapera. Hombre, escucha tú ese Cómo me la maravillaría yo... Ése es el rollo que yo llevo. Lo que pasa es que después siempre vamos haciendo lo que nos apetece: que si un reggae, que si una rumba...


No soy rapera, más bien lo que hago
es un reciclado flamenco

¿Cómo se cocina una canción de La Shica? ¿Cuál es el proceso?
Primero tengo una idea. Entonces quedo con Luisito (Luis Domercq, letrista de La Shica), comemos spaguettis, como siempre, y empiezo a contarle como si él fuera mi terapeuta. Más tarde, Luisito escribe la letra. Después llego al ensayo con los músicos y Fernando, que es una mina, empieza a sacar cosas, y yo también comienzo a sacar alguna melodía.

Hablando de las canciones de tu maqueta, una de las que más llama la atención es la curiosa adaptación de La bien pagá. ¿Cómo se os ocurrió incluir ese final rapeado?
La verdad es que no me acuerdo bien. Al principio terminábamos la canción con una coletilla, repitiendo " si yo soy la bien pagá, si yo soy la bien pagá..." Pero después surgió terminarla con lo del rapeo, entonces, Luisito, que es un fiera, escribió la letra de la última parte de la canción.

Volvamos un poco la vista al pasado. Llegaste a Madrid desde tu Ceuta natal cuando tenías sólo 15 añitos. ¿Cómo recuerdas esa época?
Yo era muy chica, me vine sola, dormía en una pensión y echaba mucho de menos a mi madre y a toda mi familia. Al principio no tenía amigas y lloraba todas las noches. Pero a los seis meses ya estaba integrada. Fui haciendo amigas en el instituto y en la escuela de danza. Y como yo soy muy cabezona dije: "Yo no me voy de aquí ni loca".

¿Qué era lo que te atrajo de Madrid y te retenía allí?
Yo quería bailar, y en mi tierra no hay nada. En Sevilla hay algo, pero aquí, en Madrid, hay mucho más movimiento.


De pequeña quería ser como Marisol,
que era lo más flamenco que tenía a mano

¿Y lo del flamenco lo traías ya de casa? ¿Cómo fue tu primer contacto con el género?

De chica me gustaba Marisol, que era lo más flamenco que tenía a mano. Yo quería ser como ella. Después empecé a estudiar danza española, pero me fui dando cuenta de que me gustaba otra cosa, así que me fui a Amor de Dios.

En una entrevista leí que afirmabas lo siguiente: "Algo de flamenca tengo, pero no soy muy flamenca, nunca he encajado del todo en ese mundo, soy más de barrio". ¿Por qué no te sientes dentro del mundo flamenco?
Es que es un mundo muy machista, yo lo respeto, pero no me he educado así. Es un mundo donde es muy difícil que hombres y mujeres se relacionen como amigos. Además, soy muy macarra y no me entiendo del todo con el flamenco. En el flamenco no puedes hacer ciertas cosas que hago ahora, como ir con el pelo rapado o hacer cosas muy freakies en el escenario. Creo que seguir en el flamenco era dar un paso atrás.

Aun así, sigues bailando en los conciertos, donde, según dice la mayoría de la gente, muestras una personalidad y una presencia arrolladoras. ¿Esto es sólo parte del espectáculo o Elsa tiene algo de eso en la realidad?
Cuando me subo a un escenario, soy lo que soy. No me puedo engañar, se te ve el plumero. Fuera de los escenarios soy igual.

Y la pregunta obligada y cuya respuesta están deseando escuchar muchos. ¿Para cuándo el disco?
Finalmente fichamos por Dro y, si todo va según lo previsto, saldrá el próximo otoño.

¿Qué rumbo tomará la grabación?
Ahora tenemos que empezar a currar con eso, porque no es lo mismo el disco que los directos. Hasta ahora no nos habíamos planteado mucho lo de grabar el disco, vivimos al día. En lo único que pensamos es en el concierto del próximo viernes. Lo demás... yo qué sé. Dios dirá.







jueves, 5 de abril de 2007

Aglomeración disquera (2)

Saludos en pleno periodo vacacional:

Aprovechamos bien los días de asueto grabando buena música fílmica rodeados de un clima excelente (el que se palpa en el estudio de grabación). Tres canciones para un cortometraje de factura murcianoide. Cuatro músicos y un 50% de éstos realmente bueno. Los arreglos, sugerencias y consejos de Mr 'Big' Orenes (contrabajo) y Don Gonzalo (cello) tuvieron un valor incalcublable en estas grabaciones. Y tampoco me olvido del toque esencial de Madame Mariola, que transforma sus golpes de escobillas en susurros. Mi más sincera enhorabuena por vuestro trabajo, camaradas. Eternamente agradecido.

Ya iré informando del resultado final a partir de la semana que viene, cuando esté terminada la mezcla.

De momento, seguimos con la segunda parte de la aglomeración disquera que llena mis días y mis noches. Al margen de las últimas 'vampi-compras' (Sensacional soul, VV AA; Do that thing, Willie Bobo; Movers, VV AA), he continuado descargando sonidos interesantes. Eso sí, hace poco entré en una etapa de moderación para poder asimilar bien todo este cosmos sonoro de discos que gira en órbita dentro de mi cabeza.
Continuemos...

-Alabama 3, La peste (2000). Curiosa mezcla de country, blues, pop y música electrónica (acid house). La peste es el segundo álbum de estos ingleses, conocidos como A3 en EE UU para evitar problemas legales con el grupo de country Alabama. El último corte de este álbum, 'Woke up this morning', fue utilizado como sintonía principal de la serie Los Soprano.


-Gualberto, Vericuetos (1976). El guitarrista Gualberto es al rock andaluz como James Brown al funk (por poner un ejemplo gráfico). El que fuera líder de Smash facturó en 1976 este Vericuetos, 30 minutos que sirven al músico para experimentar con el sinfonismo, el rock progresivo y ciertos guiños arabescos, echando mano de sitares, guitarras eléctricas y acústicas, violín, teclados... Épico.



-James Brown, Dynamite X (2007). Dynamite X no es un álbum de James Brown propiamente dicho, sino una parca lista de remezclas hechas por reconocidos disc jockeys internacionales. Disco con altibajos. Rescatables las remezclas de 'Give it up or turn it loose' (Fantasista Re-formation), 'Funky drummer' (Muro Mix) y 'Sunny' (Funk Master JB vs Funk Master JS). Poco más.



-Josele Santiago, Garabatos (2006). Ya tenía ganas de echarle oídos a Josele Santiago. Guiado por las recomendaciones de don Basiliopc, fiché este Garabatos, donde el ex de Los Enemigos hace gala de su lírica ácida. Rock, blues, swing y soul-pop para sustentar canciones que logran despegar, en ocasiones, gracias al plantel de músicos reunidos para la ocasión: Pablo Novoa (guitarra) y Ricardo Moreno (batería), entre otros. Para degustar con calma.



To be continued...

domingo, 18 de marzo de 2007

Aglomeración disquera

Salud, blogotroters:

Mis últimos paseos por el recomendable blogo de
Darío Vico me han llevado a reconocer de una vez por todas que soy un auténtico yonky de los discos. Se trata de una dulce droga que mi cuerpo reclama retorciéndose en mil gritos a través de mis venas, que en este caso son mis oídos y my soul, brotha. 'Cedeses', acetatos -este vicio se lo debo al bueno del Chamo Candelas-, descargas... Precisamente en estas últimas pienso centrarme para este post(e).

Sí, mi querida muchachada, rascar en los muros de Internet y extraer sonidos es una práctica que recomiendo a cualquier melómano como método complementario a la compra de discos. Al menos para mí, bajar música de la red de redes no es una práctica alternativa a la adquisición de cedeses en las tiendas, sino una tarea compatible. Es una buena forma de conocer un buen puñado de nuevos nombres y, si te gustan los grupos o solistas, pues a la tienda y... ya sabéis el resto.

En fin, a lo que iba (voy). Como suele ocurrirme cada vez que arreo con la aguijada a la mula electrónica, acabo con la carpeta de Incoming saturada de nuevos sonidos y, claro, la ingesta se hace, cuanto menos, bastante entretenida. Así que lo que voy a hacer es escribir unas poquitas líneas de mis últimas descargas a modo de epítome que me facilite la racionalización de toda esta nueva música. Allá vamos.

-Aretha Franklin, Hey now hey (1973). Bajo las incuestionables recomendaciones de Luis 'Doctor Soul' Lapuente descargué este interesante álbum de una de las grandes divas del soul. Trabajo poco valorado por la crítica en su día pero con mucho donde rascar: soul, gospel/blues, jazz-funk y episodios psicodélicos en una grabación timoneada por un irreprochable Quincy Jones.




-Bigott, That sentimental sandwich (2006). Esta vez la recomendación fue del Chamo Candelas. Bigott, un aragonés con un concepto musical extraño pero atrayente. No deja indiferente. Una bocanada de aire fresco para el circuito indie español, terreno sobre el que nunca me olvido de andar con pies de plomo. Por cierto, qué buen guiño freak al 'Take five' del pianista de jazz Dave Brubeck con ese sampler en el segundo corte del álbum. Para escuchar con oídos relajados y atentos.



-Cathy Claret, Susurrando (2003). Escuchar a Cathy Claret es como dar dulces bocados a un mundo sin prisas. Medio francesa, medio española y medio gitana, la Cathy logró con este Susurrando uno de los álbumes clave de su carrera. Puede que escuchar esta grabación sea una de las mejores formas de acercarse a esta artista que reparte delicado pop y rumba a partes iguales. El tema estrella es, sin duda, ese 'Bolloré' que compuso para Raimundo Amador. Más tarde, éste la regrabó junto a B. B. King, quien la incluyó en su disco His definitive hists.



-Chabuca Granda, La flor de la canela (1998). Recopilatorio de las canciones más emblemáticas de esta grande de la canción peruana, reconocida mundialmente sobre todo por el tema que da nombre a este disco, 'La flor de la canela', un vals peruano que compuso a principios de 1950 y que se convirtió en una de las canciones más representativas de Perú. Cantautora profunda. Un sano descubrimiento. "El tiempo muere gritando..."

-Elkin & Nelson, Ángeles y demonios (1974). Menos enérgico que su debut pero más experimental, este Ángeles y demonios supone una buena muestra de lo que ofrecían estos hermanos colombianos que llegaron a España a principios de los setenta: rock, sonidos latinos y funk, todo ello envuelto en una estética glam. Juan Pardo les echó pronto el ojo, viendo en el duo una posible alternativa para competir con los Barrabás de su ex compañero en Los Brincos Fernando Arbex. Para calentar el ambiente de un buen guateque.



-Ennio Morricone, The very best of (2000). Uno de los tantos y tantos recopilatorios de este monstruo de los soundtracks. Qué más se puede decir...

-VV AA, We all love Ennio Morricone (2007). Curioso álbum por eso de escuchar a artistas de pop, rock, jazz y metal interpretando temas del Morricone. Metallica, Bruce Springsteen, Roger Waters, Céline Dion... Me picaba la curiosidad de escuchar la versión de Quincy Jones y Herbie Hancock de 'El bueno, el feo y el malo', pero la impresión fue un poco decepcionante... Mejor la pieza 'Conmigo', con Daniela Mercury a la voz y Eumir Deodato a los teclados. En fin, un disco prescindible.
-Esquivel, Cabaret mañana (1995). Gratificante compilación de los deliciosos sonidos del compositor y arreglista mexicano Juan García Esquivel, considerado el padre del space age pop: una suerte de easy listening que mezcla lounge, experimentación y exotismo para dar a luz una música fascinante que puede combinarse con vermú, terrazita y suave brisa marina. Excelente. (De nuevo recomendado por el gran Chamo Candelas).
-Gilles Peterson, Gilles Peterson in Africa (2005) y The kings of jazz (2006). Peterson es una especie de gurú en esto de la música negra. Algunos incluso lo apodan el Berry Gordy británico. Desde bien jovencito comenzó a ejercer de disc jockey en garitos de Londres, impregnando sus sesiones de acid jazz y otras mieles. En fin, resulta bastante difícil encontrar una recopilación hecha por este menda que no rezume buen gusto y estilo. Los dos cedeses que comento no rompen la regla. El primero reúne temas brutales de afrobeat y afrofunk (Peter King, Manu Dibango, Fela Kuti, Abdullah Ibrahim, Antibalas Afrobeat Orchestra...) El segundo, realizado en colaboración con Jazzanova, lo tengo todavía poco escuchado, pero promete una buena descarga de jazz con clase.
-La Chicana, Lejos (2006). Cuarto y último disco (hasta el momento) de este grupo de tango de espíritu transgresor, de esencia rockera. Siempre es interesante escuchar a músicos argentinos actuales que intentan formar su propio discurso a partir de una música tan arraigada y respetable en su país como es el tango.

Hasta aquí llegamos por hoy.

Continuará...

sábado, 10 de marzo de 2007

Entrevista a Luis García Montero

Salud again:

Dos posts en un mismo día, práctica poco frecuente en mí -no sé si decir insólita-. Una veces tanto y otras tan poco. Pero, en fin, hay que ir sacando cositas del cajón. Y como últimamente no me prodigo mucho en lo que a posts se refiere, creo conveniente administrar a la muchachada blogotroter una dosis doble. Así que aquí dejo la entrevista que realicé recientemente al poeta granadino Luis García Montero para el diario LO. Como suele ocurrir, en el citado periódico me faltó espacio para publicar la conversación entera. Además, no pude editarla en formato pregunta-respuesta por cuestiones de estilo. Como creo que el susodicho formato es el más ágil y cómodo para el lector, he decidido plasmar la entrevista en este Blogo Bizarro, espacio intangible que, en definitiva, me permite escribir sobre lo que me dé la real gana y cómo yo más convenientemente estime. Ahí estamos.


Luis García Montero
El músico del pensamiento

Por Julio Ródenas
Poesía y reflexión. Veinticinco años practicando ambas. Aunque en el caso de Luis García Montero (Granada, 1958) las dos cosas se funden en un mismo camino y en una misma meta. El poeta granadino visitó la Fnac de Murcia el pasado 1 de marzo para presentar su último libro, 'Poesía (1979-2005)', antología publicada por Tusquets en la que se recoge un cuarto de siglo de versos que han servido a su autor a crecer como persona y a tomar conciencia del mundo que le rodea. Comprometido política y socialmente, García Montero asegura que cada vez busca menos las rupturas lingüísticas para intentar "conseguir la música del pensamiento".

Cuarenta y ocho años vividos, veinticinco escribiendo poesía, varios premios cosechados... Parece que no te ha ido nada mal como poeta...
No, la verdad es que no. Cuando se cumplieron 25 años de mi primer libro, la editorial Tusquets me propuso publicar esta antología poética. Esta recopilación de poemas ha sido un ejercicio de memoria y de crítica. Cuando uno se lee a sí mismo es difícil hacerlo con distancia, con tranquilidad. Hay que ser muy tonto para perder la conciencia crítica. Cuando uno lee su literatura, lo primero que ve son dos sentimientos que consuelan: uno, cuando comprueba que la dedicación a la poesía merece la pena, que es el ejercicio más digno de la cultura y de las posibilidades humanas; y dos, que la poesía es útil, ya que al mismo tiempo que uno escribe sus libros, se va construyendo como persona. La poesía es una manera de reivindicar mi conciencia individual y de encontrarme cómodo con mi comportamiento público. En estos tiempos, la gente se siente muy original al repetir o imitar ideas que están flotando en al ambiente. La poesía te enseña a levantar la mano no sólo para pedir la palabra, sino también para pedir tiempo. En ese sentido, la poesía intenta avivar la mirada crítica y reforzar la conciencia ética, porque vivimos un tiempo en que a veces se apuesta por los dogmas.

Y en estos tiempo frenéticos que vivimos, en esta sociedad moderna que apenas da margen para saborear las cosas en su totalidad, ¿no le resulta difícil el ejercicio reflexivo?
Bueno, hay que vivir con atención, cosa que se nos olvida con la prisa. Esta prisa, además, no creo que sea una consecuencia superficial de la época, sino que tiene un calado profundo en la idea del tiempo que tenemos. La gente se acomoda a una idea lineal del tiempo, hay personas que creen que sólo hay una manera de progresar. En vez de discutir del futuro, la gente se cree poseedora de una única idea de futuro, quieren definir la modernidad por el ritmo que imponen los negocios. Te dicen lo que es moderno y lo que es antiguo. La poesía huye de los titulares monolíticos, del sí o el no, y se fija más en el matiz.

"En estos tiempos la gente se siente muy
original al repetir o imitar ideas
que están flotando en el ambiente"

Volviendo a tu poesía, ¿han sido estos 25 años capaces de cambiar algo en tu forma de escribir? Creo que mi poesía empezó buscando su mundo propio, un mundo heredero de las vanguardias y de los poetas de la Generación del 27. Poco a poco mi poesía ha evolucionado a una poesía entendida como ejercicio de conciencia. Más que las rupturas lingüísticas, me gusta conseguir la música del pensamiento.

"Vive junto con el pueblo,/no lo mires desde afuera,/que lo primero es ser hombre, y lo segundo, poeta". Son versos de la canción 'El poeta', de Atahualpa Yupanqui. ¿Tu costumbre de hacer poesía a partir de situaciones cotiianas te srive para eatar más cerca de lo sencillamente humano?
La poesía es un territorio paradójico. Para apostar por las ilusiones colectivas, uno apuesta por su soledad. La poesía es un género que muestra una conciencia vigilante. Cuando los poetas se quejan de que la gente no lee poesía, no toman en consideración la responsabilidad que ésta tiene. Uno de los peligros que puede conllevar la poesía es que ésta se ha convertido en una jerga para iniciados, es decir, los poetas escriben para poetas, no para la gente, lo que hace que la poesía acabe en arqueología. Por eso es muy importante abrir ventanas, que entre aire fresco. Por mirar mucho a las estrellas, no se puede dejar de mirar lo que pasa en la tierra. Lo difícil está en no confundir la calidad con la dificultad.

¿Cómo recuerdas los años en que te vinculaste al grupo poético La Otra Sentimentalidad?
Eran años de aprendizaje de lo que me siento heredero, de lecturas. Leí las reflexiones de Antonio Machado sobre la poesía, y decía que las novedades de ésta no tenían que ver con la forma. Las novedades formales de la poesía se quedan rápidamente anticuadas, pasa lo mismo que con los últimos modelos de ordenadores. Sin embargo, el poeta es aquel capaz de crear una nueva visión del ser humano. Sólo cuando hay una nueva educación sentimental puede haber una nueva poesía. Se ha demostrado que la política da cada vez más importancia a cosas que tienen que ver con la identidad de la persona. En eso los poetas hemos sido unos adelantados, tenemos que sentirnos orgullosos.

¿En qué sentido te ayuda dotar a algunos de tus poemas de una estructura casi teatral o novelística?
Creo que hay que pensar muy bien lo que se dice para ser dueños de nuestras opiniones. El poeta que convierte su poesía en un desahogo personal se parece a aquel que dice lo primero que se le ocurre. En este sentido, el poeta tiene que distanciarse de sí mismo y conocer la objetividad. El conocimiento poético se consigue mediante la ficción.

Algunos de sus poemas se caracterizan por su responsabilidad social. ¿Qué es lo que más preocupa a Luis García Montero cuando abre el periódico una mañana cualquiera?

Lo que más afecta es el descrédito de la política. Se ha relacionado la corrupción con la tarea política, cuando ésta es una de las labores más nobles para conseguir la convivencia. Me preocupa el descrédito de los espacios públicos. Vivimos en una época de grandes transformaciones. La globlalización en que vivimos es una realidad, lo que tenemos que hacer es dar respuestas. En vez de crear tantas reglas de comercio libre y cosas así, habría que crear reglas de Estado de desarrollo moral y desarrollo de nuestros derechos.
"El poeta que convierte su poesía
en un desahogo personal se parece
a aquel que dice lo primero que se le ocurre"

"Cada tiempo de dudas necesita un paisaje", dice uno de tus versos. ¿Dudaste en algún momento de tu futuro y tu presente poético?
Claro que he dudado. Hay que ser muy torpe para abandonar la conciencia crítica. Cuando acabo un poema, no sé si voy a escribir el siguiente. La duda es fundamental para avanzar, sobre todo en poesía.

¿Qué influencia ha tenido Granada en tu poesía?
Mucha. Decía Machado que uno es de donde ha hecho el Bachillerato, y yo lo hice en Granada. Esta ciudad es el paisaje de mis sentimientos. Con Granada me pasa lo mismo que le ocurría Baudelaire con París. Intento recordarla como era cuando yo era pequeño. Ahora, aquella panadería es una ferretería, y el retaurante donde iba con mis padres a comer se ha convertido en un Zara.

Tu esposa, Almudena Grandes, y tú, ¿os influíis mutuamente? ¿Cómo se vive ese entorno literario?

Está claro que ayuda mucho convivir con alguien que entiende lo que haces. Mi primera lectora siempre es Almudena. Me gusta que lea lo que escribo y a ella le gusta que yo lea lo que escribe. Discutimos, nos damos consejos... Y también nos comprendemos, porque cuando uno está escribiendo te salen manías. La admiro mucho y no hay celos de ningún tipo puesto que la poesía y la novela son terrrenos distintos. Reconozco el rigor de su literatura, ella escribe no sólo para tener lectores, sino también para hacer literatura de calidad.

Una curiosidad, ¿por qué presentas este libro en Murcia?

Primero porque tuve una invitación de la Fnac. Y, en segundo lugar, porque tengo buenos amigos aquí, como profesores de la Universidad –Díez de Revenga–y colegas escritores, como Eloy Sánchez Rosillo. Además, estoy acostumbrado a venir a Murcia, ver el Museo Ramón Gaya...


'Poesía (1979-2005)', de Luis García Montero, está editada por Tusquets.


(Esta entrevista fue realizada vía telefónica el 28 de febrero de 2007)

Crítica: 'In concert', Eumir Deodato / Airto Moreira

Saludos desde el más acá, muchachada blogotroter:

Vuelvo y revuelvo a esta bitácora bizarra para hablar de compras disqueras recientes. Discos interesantes a precios bajos. ¡Ojalá siempre fuera así! No es por hacer publicidad, pero más de una y dos veces me he topado con buenos CD's y baratos en los grandes almacenes que Mediamarkt levantó a escasos metros de mi casa. Si bien es cierto que uno echa en falta algo más de variedad, tampoco nos podemos quejar demasiado en cuanto a los euros que cuestan los discos en el centro alemán. Para mayor diversidad tenemos la Fnac, aunque, eso sí, con precios más altos.

El caso es que hace cosa de una semana estuve merodeando cual rata de mediateca por las estanterías de Mediamarkt. La visita se saldó con la adquisición de 3 CD's y... bueno, en fin, creo que la compra fue exitosa.

Empecemos...

Eumir Deodato / Airto Moreira
In concert
CTI (1974) Reeditado por Sony en 2003
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El 20 de abril de 1973 el sello de jazz CTI la montó gorda en un Nueva York que, por entonces, gozaba de una interesante explosión latina. Las arterias del latino barrio del Harlem todavía rezumaban la salsa y el boogaloo popularizados en la década de los sesenta gracias a artistas como Johnny Pacheco (Fania Records), Pete Rodríguez y Ray Barretto. Pero, en fin, ésta es otra historia.

El caso es que la discográfica CTI, fundada por el músico Creed Taylor a finales de los sesenta, organizó aquel 20 de abril de 1973 un macroconcierto en el que actuarían todas las estrellas de su catálogo: desde Stanley Turrentine a Freddie Hubbard, pasando por Bob James, Ron Carter, Airto Moreira y Eumir Deodato. Parte de las actuaciones de estos dos últimos músicos fue recogida en el CD que comento, 'In concert'.

El teclista brasileño Deodato saboreba por entonces las mieles del éxito que le había proporcionado su brutal adaptación funky del clásico de Richard Strauss 'Also sprach Zarathustra' ('Así habló Zaratustra'). El dato le bastaba para ser cabeza de cartel del festival de CTI.

Por su parte, el percusionista Airto, compatriota de Deodato, llegaba también a Nueva York como peso pesado del jazz latino -Moreira ya había tocado con músicos de la talla de Miles Davis ('Bitches brew', 1970)-.
'In concert' se encargó de recopilar extractos de las actuaciones del teclista y del percusionista. Sin embargo, hay un dato curioso que es lo que, en definitiva, hace perder enteros a este CD. Lo explico. Para el Lp original de 1974, Creed Taylor decidió incluir sólo tres temas del directo de Deodato, más dos del concierto de Airto. Creo que éste es el primer fallo del disco, pues más enriquecedor habría sido contar con los dos conciertos íntegros.

Bien. Más tarde, en 1989, cuando el sello Legacy reeditó por primera vez el álbum en CD, se incluyó solamente el concierto del teclista, mientras que el del percusionista quedó -extrañamente- marginado.

Y llegamos a la reedición más reciente, la de Sony en 2003, es decir, la presente. Quizás lo lógico hubiera sido aprovechar este relanzamiento para recoger los dos directos enteros -y así, por ejemplo, poder deleitarnos con la versión en vivo del 'Also sprach Zarathustra'-. Pero no. Lo que hace Sony es volver a la idea del vinilo original e incluir tres temas de Deodato y dos de Airto, más un par de 'bonus tracks' del primero: 'Baubles, bangles and beads' y 'Skyscraper'. Una lástima, sin duda.



Aun así, el CD merece la pena. La música que hay aquí dentro tiene mucho valor. El directo de Deodato es poderoso, con una efectiva sección de metales a cargo de Joe Temperley (saxo barítono), Burt Collins (trompeta), Joe Shepley (trompeta) y Garnett Brown (trombón). Mención especial para el guitarrista John Tropea: alucinante en el tema que lleva su apellido por título.

A Airto Moreira sólo lo podemos catar en dos cortes, 'Parana' y 'Branches'. Jazz y sonidos brasileños en un cóctel sabroso y curiosón. Por cierto, a la voz estaba su esposa, Flora Purim (deliciosa).

Y... me reservo los otros dos discos que compré para un próximo post.


(La primera fotografía es de Eumir Deodato; la segunda, de Airto Moreira. Las dos imágenes datan de principios de los setenta)